Etapilla sin grandes pretensiones; eso sí, pasar un buen rato con los amigos y, si damos en el clavo con el bar, pegarnos un buen almuerzo de navidad.
Ruta elegida: sencillo paseo siguiendo la Vía Augusta, para llegar al Puig y plantarnos en la montaña del Castillo o de “La Patà". Como se puede ver, hubo una parada obligada para tomar algo calentito (carajillo, poleo... cada uno a lo suyo). El Lupax se había quedado dormido y prácticamente lo sacamos de casa sin desayunar.
Otra parada ineludible, para hacernos una foto en el Monasterio del Puig. Es esta una localidad pequeña, pero con gran historia y bonitos barrios residenciales. Romanos y árabes dejaron su huella aquí, antes de que fuera reconquistada por El Cid, y es visita muy interesante la montaña con los restos del castillo.
Es también un sitio gracioso para hacer un poco de trial, ya que la etapa es corta y hay tiempo para divertirse un poco. Saba había propuesto hacer unas series subiendo y bajando (hay un par de accesos, uno por tierra y otro hormigonado), pero como siempre pasa... nos fuimos directitos al tema del almuerzo.
Del bar no puedo dar el nombre... estaba recién reformado y la fachada no daba razón alguna. Un vecino nos vió dudar en la puerta y nos animó a entrar, y así hicimos. No hay mucho que contar; si a cuatro machotes como nosotros les pones un platito con siete olivas y otro con doce cacaos... pues que no vuelves por ese bar. Pero estábamos de buen rollito y con ganas de pasarlo bien, así que disfrutamos de los bocatas -correctos excepto por el pan- y nos echamos unas risas.
Momento también para cerrar oficialmente la temporada 2013, sacando cuentas y comentando algunas ideas para el año que entra. El July nos confirmó que se "apunta" formalmente al BVA, así que ¡ya somos cuatro! Bueno, la verdad es que July ya venía participando en casi todas las salidas, como el que más, así que no deja de ser una pequeña anécdota y una buena excusa para celebrarlo con unas copitas...
El almuerzo se alargó más que de costumbre, pero aún nos quedaban ganas de bici y disfrutamos del camino de vuelta. Al fin y al cabo nos había salido un día estupendo.
Es hora punta en el carril bici a su paso por Massalfassar, Albuixech o Alboraia, pero uno ya se lo toma con filosofía y va esquivando a caminantes y perros. Al fin y al cabo ya nos se sabe a ciencia cierta si es un carril bici o una "avenida del colesterol".
Y eso ha sido todo por hoy... la cámara de fotos era la dichosa Olympus, que no da para más, pero ahí quedan las fotos para el recuerdo.
¡¡FELIZ NAVIDAD!!
Mostrando entradas con la etiqueta almuerzo de navidad. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 8 de enero de 2014
domingo, 20 de enero de 2013
20130105 .- De nuevo Calicanto, día de Reyes
Aprovechando la navidad continuamos con nuestra visita a la zona de Calicanto. Repetimos esta vez porque así nuestra nueva aficionada Ester Perea podía hacer uso de su bici nueva de carretera ya que todo el trayecto transcurre por asfalto. Así también se podía venir Quique Perea haciendo uso de la clásica Globe Trotter que en estas ocasiones nunca falla. Se debería hacer un homenaje a esta marca de bici que aun continua surcando las calles de la ciudad de Valencia.
El trayecto hasta la base de la ascensión fue sobre todo rápido, llegados a la base de la montaña el grupo se separó.
Ya en la subida, lo de siempre cada uno llego como pudo hasta arriba. Resulto curioso que Ester siguió demostrando que esta a años luz de nuestra forma física y subió en solitario casi desde el principio. Esto conllevó la anécdota del día ya que al ser la primera vez que subía se perdió y las indicaciones de los lugareños la devolvieron a la base de la montaña teniendo que volver a subir todo el trayecto, aun así casi pilla a algún descolgado.
Una vez arriba nos acercamos al comienzo de la trialera de las antenas cuyo descenso te conduce directamente a nuestro querido Bar Domingo, por aquí descendieron unos cuantos y por asfalto el resto.
De la etapa destacar el almuerzo, un éxito, nuestros invitados quedaron gratamente satisfechos, esta satisfacción continuó después en el aperitivo que siguió en el Bar Mochuelos.
El trayecto hasta la base de la ascensión fue sobre todo rápido, llegados a la base de la montaña el grupo se separó.
Ya en la subida, lo de siempre cada uno llego como pudo hasta arriba. Resulto curioso que Ester siguió demostrando que esta a años luz de nuestra forma física y subió en solitario casi desde el principio. Esto conllevó la anécdota del día ya que al ser la primera vez que subía se perdió y las indicaciones de los lugareños la devolvieron a la base de la montaña teniendo que volver a subir todo el trayecto, aun así casi pilla a algún descolgado.
Una vez arriba nos acercamos al comienzo de la trialera de las antenas cuyo descenso te conduce directamente a nuestro querido Bar Domingo, por aquí descendieron unos cuantos y por asfalto el resto.
De la etapa destacar el almuerzo, un éxito, nuestros invitados quedaron gratamente satisfechos, esta satisfacción continuó después en el aperitivo que siguió en el Bar Mochuelos.
miércoles, 2 de enero de 2013
121215 CUMBRES DE CALICANTO
Con el fin de año a unos días vista, en el BVA solemos dedicar un sábado a recorrer la ciudad en una etapa simbólica, visitando monumentos y lugares pintorescos de la capital. En un dia así, lo de menos es el recorrido, ya que lo importante es el almuerzo de despedida del año.
Sin embargo, en esta ocasión -como Presidente- he propuesto algo distinto, ya que el año (y más concretamente los últimos meses) han sido algo flojos y me ha parecido mejor idea aprovechar el estupendo día para hacer una rutita novedosa.
La propuesta era relativamente simple, un recorrido hasta las antenas de Calicanto, pero con alguna que otra novedad. La gracia estribaba en llegar hasta la urbanización por un camino distinto al habitual del poligono industrial de Mas del Jutge, y almorzar en el restaurante La Curra, local típico de la zona.
En esta sencilla propuesta nos acompañó Julián, que lleva camino en convertirse en habitual del BVA.
Sin entrar en mucho detalle, he de reconocer que las cosas salieron bastante distintas a lo esperado. Por una parte, hubo algún error en el recorrido de la variante que queríamos probar, y por otro lado un pertinaz viento en contra nos acompañó durante la ida, lo que hizo que Saba perdiera todo el interés en subir hasta las antenas, y que se descolgara con idea de dirigirse directamente al bar. Los demás decidimos seguir, por no desperdiciar una mañana tan soleada.
Sin embargo, Julián cayó a mitad de la subida por asfalto... aún se le indigestan las subidas. Una lástima, porque el descenso por tierra vale la pena el esfuerzo de llegar hasta arriba. Así las cosas, decidimos dar la vuelta y sumarnos a Saba de camino a La Curra. Llegamos en unos minutos, en ligera cuesta abajo y con viento a favor, y ahí estábamos aparcando las bicis en un almacén del local.
El esperado almuerzo defraudó bastante, ya que apenas se puede elegir el bocata (longanizas, tortilla, carne y tomate se pueden combinar al gusto), y el ambiente del local es bastante simple. Se hace cola en un pasillo junto a las parrillas, al más puro estilo de rancho militar, lo cual al menos tiene el encanto de lo cutre. Una vez tienes bocata en mano, pasas a algo parecido a una nave, abarrotado de mesas pero sin estilo definido. Ahí te atienden para llevarte la bebida, olivas y cacaos, pero el camarero está más bien desaparecido si necesitas algo. El bocata es bastante discreto, con un pan más que simplón. Café y copa son lo habitual, y también el precio, pero ya digo que el conjunto no convence. Lo único que yo destacaría es que puedes aparcar las bicis a buen recaudo.
Después del ascenso fallido y del paupérrimo almuerzo, toca volver a casa para aprovechar el resto de la mañana. El grupo se partió en dos, ya que el Lupas tenía prisa por volver. Al parecer, Saba y él tuvieron un pequeño accidente con otro ciclista... cosas del carril bici... En fin, una etapa que yo consideraría un fiasco, ya que mejor hubiéramos dedicado la mañana a la tradicional ruta por la ciudad.
Las fotos quedaron sosas y con poca calidad, pero quedan para el recuerdo en nuestro álbum online. Fernández
Sin embargo, en esta ocasión -como Presidente- he propuesto algo distinto, ya que el año (y más concretamente los últimos meses) han sido algo flojos y me ha parecido mejor idea aprovechar el estupendo día para hacer una rutita novedosa.
La propuesta era relativamente simple, un recorrido hasta las antenas de Calicanto, pero con alguna que otra novedad. La gracia estribaba en llegar hasta la urbanización por un camino distinto al habitual del poligono industrial de Mas del Jutge, y almorzar en el restaurante La Curra, local típico de la zona.
En esta sencilla propuesta nos acompañó Julián, que lleva camino en convertirse en habitual del BVA.
Sin entrar en mucho detalle, he de reconocer que las cosas salieron bastante distintas a lo esperado. Por una parte, hubo algún error en el recorrido de la variante que queríamos probar, y por otro lado un pertinaz viento en contra nos acompañó durante la ida, lo que hizo que Saba perdiera todo el interés en subir hasta las antenas, y que se descolgara con idea de dirigirse directamente al bar. Los demás decidimos seguir, por no desperdiciar una mañana tan soleada.
Sin embargo, Julián cayó a mitad de la subida por asfalto... aún se le indigestan las subidas. Una lástima, porque el descenso por tierra vale la pena el esfuerzo de llegar hasta arriba. Así las cosas, decidimos dar la vuelta y sumarnos a Saba de camino a La Curra. Llegamos en unos minutos, en ligera cuesta abajo y con viento a favor, y ahí estábamos aparcando las bicis en un almacén del local.
El esperado almuerzo defraudó bastante, ya que apenas se puede elegir el bocata (longanizas, tortilla, carne y tomate se pueden combinar al gusto), y el ambiente del local es bastante simple. Se hace cola en un pasillo junto a las parrillas, al más puro estilo de rancho militar, lo cual al menos tiene el encanto de lo cutre. Una vez tienes bocata en mano, pasas a algo parecido a una nave, abarrotado de mesas pero sin estilo definido. Ahí te atienden para llevarte la bebida, olivas y cacaos, pero el camarero está más bien desaparecido si necesitas algo. El bocata es bastante discreto, con un pan más que simplón. Café y copa son lo habitual, y también el precio, pero ya digo que el conjunto no convence. Lo único que yo destacaría es que puedes aparcar las bicis a buen recaudo.
Después del ascenso fallido y del paupérrimo almuerzo, toca volver a casa para aprovechar el resto de la mañana. El grupo se partió en dos, ya que el Lupas tenía prisa por volver. Al parecer, Saba y él tuvieron un pequeño accidente con otro ciclista... cosas del carril bici... En fin, una etapa que yo consideraría un fiasco, ya que mejor hubiéramos dedicado la mañana a la tradicional ruta por la ciudad.
Las fotos quedaron sosas y con poca calidad, pero quedan para el recuerdo en nuestro álbum online. Fernández
domingo, 10 de enero de 2010
ALMUERZO DE NAVIDAD 2009
El pasado sábado 26 de diciembre celebramos, en el local social, el tradicional almuerzo de Navidad.
El almuerzo estuvo precedido de un recorrido por el casco antiguo de Valencia, con visita a algún bar de solera y a diferentes edificios singulares de nuestra capital.
En cuanto a la reunión, presencia de todos los componentes del Bici-club Verano Azul: Lupas, Saba, Chemaka y Fernández. El orden del día fue el siguiente:
- Renovación del cargo de Presidente. Fue un tema muy discutido, pero al final se admitió la renuncia de Fernández. Nuestro compañero Saba fue elegido por unanimidad como nuevo Presidente para el 2010
- Aumento de la cuota mensual. A pesar de la reticencia de casi todos, el aún Presidente pudo justificar un incremento de la cuota mensual hasta los 25 euros
- Baja definitiva de Chemaka. Después de probar numerosas fórmulas que se adaptaran a la situación personal de nuestro compañero, se decide darlo de baja hasta que se anime un poco más a participar en las actividades del Bici-club
- Renovación del cargo de Presidente de la Fundación para la Familia y la Convivencia. Tras la baja de Chemaka, el cargo pasa a manos de Fernández, con la intención de que se potencie la actividad de esta fundación
La reunión, en mi modesta opinión, estuvo falta de ideas frescas. El ánimo de todos estaba un poco bajo: el agobio del trabajo, la influencia del mal tiempo, la edad avanzada de los miembros... quién sabe qué pesaba más. Lo cierto es que el almuerzo fue uno más del año.
Por cierto, esperamos el comentario de nuestro crítico gastronómico, puesto que la relación calidad-precio del almuerzo en nuestro local social (Bar Moncayo) es cada día más discutible.
Saludos. El ex-Presidente
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